Disfraces sin tela
Se supone que la vida se trata de vivir cada momento al máximo sonriendo todas las veces que puedas. Pero no. No, yo vivo esperando. Esperando a que llegue el momento indicado, (o un buen momento al menos), por el que merezca la pena reir y no tenga que forzar la boca para que no parezca que tengo ganas de que esta mierda de vida se acabe de una puta vez.
Siempre fingiendo que estoy bien, disfrazándome de persona feliz, y quitándome el disfraz en esos dias de lluvia en los que todo el mundo parece que está necesitado de motivos y pasas desapercibido entre tanto depresivo.
Y de eso que llegas a casa y te pones la música a toda hóstia para no escuchar como tus problemas se quejan en tu mente, y como tu cerebro le pide ayuda al mundo porque no da a basto. Y de eso que ni la mejor canción de tu lista, ni el vídeo más patético de YouTube, ni una gilipollez de la mejor persona de tu WhatsApp, consigue que quites esa puta cara de muerta que llevas siempre.
No sabes si acostarte a dormir para desconectar ya, o aguantar para que no llegue el mañana, y ver si esta noche consigues que la luna te lleve con ella y no tengas que quedarte aquí mas tiempo soportando a tanto gilipollas que te hacen más gilipollas.
Pero toca aguantarse porque la vida desgraciadamente no son dos días y no puedes simplemente olvidarte de todo. Nos tenían que crear con sentimientos, cómo no.

0 comentarios:
Publicar un comentario
Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]
<< Inicio