Y buscando desahogo llego aquí. A mi punto de apoyo.
No necesito que nadie me diga que soy una mierda, que no sé hacer nada o que no sirvo para cosas útiles. Eso ya lo se. Tampoco necesito que me dejen en ridículo. Ya lo hago yo sola. Y sobra decir, que tengo sentimientos. Que están bastante jodidos, pero siguen funcionando.
Se supone que los profesores están para ayudarte a aprender las bases de la vida, para respaldarte en las caídas. Y yo he llegado al extremo del dolor por culpa de uno de ellos.
Uno que me amarga las semanas y hace que llegue a casa con cero ganas de nada. Que me sienta peor persona, que me sienta inutil.
No estoy loca, ni se me ha ido la cabeza por lo que tengo pensado hacer mañana. Loca acabaría si dejo que esto sigo así.
¿Plantar cara? Si solo soy una mierda.