sábado, 26 de abril de 2014

Los para siempre, no existen.

Escalofríos se apoderan de mi cuerpo con el simple recuerdo de tus labios recorriendo mi espalda. O de tus dedos dibujando círculos en mi barriga, cómo me gustaba aquello, y tu lo sabías. Pero mejor era levantarme y ver que no estabas, la duda y el miedo reinaban en mi esos segundos, hasta que el dulce aroma del chocolate caliente llegaba a mí. Entonces me tumbaba. Y te escuchaba cantar tu canción favorita. Hasta que venías con la bandeja llena de cruassantes y un gran bol con el chocolate. No olvidaré tus 'idiota, levántate, que esto pesa', y yo te hacía enfadar riéndome con la cara en la almohada. Y tú dejabas todo en el suelo y te mojabas los labios con chocolate, para darme un beso con sabor dulce, pero a mí me sabía más a un 'para siempre'.
Me encantaba hacerte rabiar. Esas pálidas mejillas iluminadas me daban la vida (y también el polvo de después, pero eso creo que no queda bien decírlo).
Hoy me he despertado y no estabas. No estabas ni tú, ni el dulce olor a chocolate.

viernes, 25 de abril de 2014

Buen día.

Creo que no hay nada mejor como llegar a casa depués de un día en el que todo han sido sonrisas. Te tumbas, te pones los cascos con tu grupo favorito (sonriendo al ver que llevas justamente su camiseta) y piensas 'menudo día, me lo merecía'.
Si, sin duda ha valido la pena despegar el culo de la cama esta mañana.
¿Se volverá a repetir?
¿Qué mas da eso ahora?
Es momento de revisar que todo a salido a la perfección.
Anda, si tengo las chuches de antes. La buena racha continúa.

viernes, 18 de abril de 2014

Tupperware

Hoy voy a escribir sobre alguien. Alguien que marcó mi vida como nadie nunca lo había hecho. No, queridos, no es una historia de amor, tampoco de desamor. Es algo más bonito, algo así como amistad. Una amistad de las que salen en las pelis acompañadas de imágenes salteadas y una bonita canción de fondo. Nuestras imágenes eran palabras y canciones, teníamos varias.
La gente piensa que una ruptura siempre es más dificil que perder a una amiga. Pero no es así. ¿A quién tienes a tu lado después de la ruptura? A tu amiga. Pero, ¿después de perderla a ella?
Cuando eres una persona tupperware (como a mí me gusta llamar) guardas todo dentro de tí, nunca dejando que se escape. Hasta que llega la persona adecuada, lo abre, y sale todo de golpe. No hay muchas de esas personas en la vida de un tupperware. Por eso mismo, cuando esa persona te abandona, te sientes con la necesidad de qué se yo, llorar, dormir poco más.
Me quedé vacía sin nadie que me sujetara los problemas. Sin que nadie me ayudara a recolocarlos. Ahora, el tupperware está más cerrado que nunca, pero siempre va a quedar ese aire con sabor a antes dentro.

martes, 15 de abril de 2014

Desesperación

Y es cuando más cansada estás, y menos ganas tienes de pensar, cuando te das cuenta de todo. Tu mente está demasiado cansada como para mentirse a sí misma y ves las cosas tal y como son, sin florituras ni caritas sonrientes en la esquina. Ahora ves que esa gente que hay a tu lado no es mas que gente. Que esa persona que te vuelve no-persona, pasa de tu culo y se la sopla volverte no-persona.
Pero puede que todo sea culpa tuya, que tu forma de ser no agrade. Y tu forma de ser es algo que, por desgracia, no te lo puedes cambiar, como las fundas del móvil.
Dulce inocencia y querida imaginación, no me dejéis, o seré desesperación.

domingo, 13 de abril de 2014

Trabajando en un bonito suelo.

Pensar que todo va a ir a mejor es mejorar, subir, coger fuerza, y uno de los efectos colaterales que tiene coger fuerza, esque caes con mas fuerza. Es mejor quedarte abajo del todo, y organizar todo este desorden para convertirlo en un lugar habitable. No va a ser el mejor sitio del mundo, es una mierda soportar esto cada día. Pero mejor no moverse, por si hubiera un subsuelo.

Disfraces sin tela

Se supone que la vida se trata de vivir cada momento al máximo sonriendo todas las veces que puedas. Pero no. No, yo vivo esperando. Esperando a que llegue el momento indicado, (o un buen momento al menos), por el que merezca la pena reir y no tenga que forzar la boca para que no parezca que tengo ganas de que esta mierda de vida se acabe de una puta vez.
Siempre fingiendo que estoy bien, disfrazándome de persona feliz, y quitándome el disfraz en esos dias de lluvia en los que todo el mundo parece que está necesitado de motivos y pasas desapercibido entre tanto depresivo.
Y de eso que llegas a casa y te pones la música a toda hóstia para no escuchar como tus problemas se quejan en tu mente, y como tu cerebro le pide ayuda al mundo porque no da a basto. Y de eso que ni la mejor canción de tu lista, ni el vídeo más patético de YouTube, ni una gilipollez de la mejor persona de tu WhatsApp, consigue que quites esa puta cara de muerta que llevas siempre.
No sabes si acostarte a dormir para desconectar ya, o aguantar para que no llegue el mañana, y ver si esta noche consigues que la luna te lleve con ella y no tengas que quedarte aquí mas tiempo soportando a tanto gilipollas que te hacen más gilipollas.
Pero toca aguantarse porque la vida desgraciadamente no son dos días y no puedes simplemente olvidarte de todo. Nos tenían que crear con sentimientos, cómo no.

sábado, 12 de abril de 2014

Nunca. Siempre.

Nunca. Siempre.
Dos palabras que usamos todos los días, como si de saludos se tratasen. No entendemos su verdadero significado, la fuerza que 5,6... letras esconden. Una fuerza tan grande como el tiempo en su mayor extensión. Y el infinito es mucho tiempo. No se puede amar por siempre, ni jurar por un nunca.
No.
No almenos en estos tiempos.

Impotencia

Llorar por impotencia. Impotencia de no poder hacer absolutamente nada para recuperar a lo que antes solías llamar rutina. Quizás no tenía una vida perfecta, una família de anuncio, unos amigos de película... Pero, no importaba. Antes sí, claro. Nunca sabes lo que tienes hasta que lo pierdes. Quería más. Más de todo. Y ahora, es cuando solo quiero menos. Menos tiempo. Que todo sea como antes.
Temerle al tiempo porque no sabes qué te depara.
La vida es como una montaña rusa, pero con vías transparentes. No sabes si toca subir, o bajar. O si todo se va a poner patas arriba. O si estás en la cima, y esta bajada es la más fuerte de todas, y al llegar abajo, se habrá acabado todo.

Recuerdos

Tiempo que viene y tiempo que se va.
Aire que entra y suspiros que se escapan.
Ya pues, es demasiado tarde para quitarle la pila al reloj. Y para dejar de respirar.
No hay nada que hacer con los recuerdos que el tiempo se llevó y las personas que con el suspiro escaparon.
Todas esas tardes juntas, éramos una, si hasta hablábamos a la vez y nuestra risa sonaba igual. Joder, echar de menos cuando el tiempo se me escapa por entre los dedos como la arena de la playa.
Mierda, vuelvo a recordarnos. Cuando me hacías ahogadillas y nos apostábamos un helado a la que más tardase en conseguir el número del chico que nos gustase.
Definitivamente todo ha cambiado. Ya no te veo contarme los chistes malos de siempre, ni pienso en qué haremos cuando quedemos, ni siquiera imagino aquellas historias con mi mejor amiga, (contigo) cuando me pongo los cascos y miro por la ventana del coche. Ya no sé ni si sé racionar correctamente las porciones de amor para las personas adecuadas.
Ahora tengo miedo a amar y a perder más tiempo del que tengo.

Vivir para aprender, no para obedecer

Quiero salir a la calle con poca ropa y morirme de frío. Quiero que se me olvide el paraguas y llegue a casa empapada. Quiero darme con el dedo meñique por ir descalza. Comer demasiado y acabar con dolor de barriga. Llegar tarde por dormir cinco minutos más. Joder, soy una adolescente. Retorcida y cabezota por naturaleza. Haré lo contrario de lo que me digas, dos horas después porque me da la gana.
Quiero cometer errores, y aprender de ellos. No quiero ser perfecta. No todavía.

Tiempo que roba

Tan lejos queda pues ese tiempo en el que no necesitaba un motivo para sonreir o un por qué para cantar. Tan lejos queda el tiempo en el que si se ponía a llover a mitad del camino, bailaba bajo la lluvia. Si algo iba mal tan solo necesitaba un poco de comida para estar feliz otra vez. Tenía esperanza e ilusión. Fuerza y seguridad. Una pena que el tiempo olvidara devolverme lo que es mío.

Imaginemos pensamientos

En mis palabras reina el silencio. En mi mente arrasa el movimiento. No hay segundo que pierda momento, para pensar un poco en todo esto. No me hace falta nadie, que me diga lo que piensa, ¡pensar! Pero si es mi especialidad. Yo pienso más que esos hijos del murmullo. ¿Quién me va a entender mejor que yo? Y, al fin y al cabo, ¿quién va a ser la que siempre estará conmigo? Exacto, mi mente. Mi querida mente, mi mejor conocida. Sentirte sola es solo un efecto colateral de estar completa. Me gusta el sonido de mis pensamientos rebotando en mis adentros. Suena a un 'nunca' o a un 'lo intentemos'. Porque estar sola fue mi pasado y es mi presente, pero esos pensamientos llevan otros planes sobre ellos. Llevan su nombre y sus besos. Y ahora espero el día en el que pueda decir que sus pensamientos llevan mi nombre, y nuestros momentos.